(la noche de los cristales rotos)
Dejame recoger los pedazos de tu corazón roto.
Apenas y distingo los fragmentos de cristal del polvo.
Se clavan en mi piel las astillas con un dolor afilado
que casi toca mi voluntad y desgarran mi espíritu.
Juntare cada fracción de este tiempo, con mi sangre,
mi esperanza y tu suplicio, para fundirlos en la bondad,
que dura siempre y alcanza al cielo desde este averno.
Mi corazón se agrieta cuando el tuyo esta roto,
dame el toque de tu dolor para romperlo y hacerlo nuevo.
No se como decirlo o demostrarlo,
creo qué tu tampoco puedes,
tal vez lo intentas sin lograrlo
o quizá simplemente no quieres.
Quizá hemos visto en nuestros ojos,
algún anhelo por decir algo
que siempre impide la pisa o el miedo.
Si pudiera decirlo,
o lo dijeses primero,
o a un mismo tono
y un mismo tiempo.
Seria triste esta melodía
si finalmente no hay nada
que decir para completarla.
Estaría desolada y vacía.
Decirlo con vehemencia
es lo que más quiero,
cuando te acercas, sin saberlo
cambian mis ojos con tu presencia.
Contemplas mi sueño,
y pareces saber que veo
cuando pretendo mirar
muy lejos. Aunque te observo.
Al pensar que estoy errado
- y solo hay ilusiones creadas
en vano- me invade el miedo
de equivocarme o suponerlo.
Quiero dejar de lado el temor
de ver rota esta ilusión,
por quebrantar el silencio
que la conserva eterna y sin dolor.
Mientras, aguardo con paciencia
volver certeza esta sospecha
que no da tregua a mi razón.
Si puedes percibirlo,
quiero decirlo ...
decir te amo, y no se como.
(hay ocasiones en que tomamos algo de los demás y lo hacemos nuestro sin problemas, pero cuando tomamos una parte del corazón, el otro jamas sera igual de nuevo)